Gastritis
Aprenderemos acerca de la Enfermedad ácido péptica o mejor conocida como gastritis. Analizaremos las causas más comunes y los tratamientos adecuados para tratar esta patología para evitar así sus complicaciones.Aquí, aprenderemos sobre la enfermedad acido péptica, mejor conocida como gastritis. Se trata de un desequilibrio de los factores que protegen al estómago y a una parte del intestino que se llama duodeno.
Expliquemos esto: dentro de los factores que protegen a esos órganos se encuentran el agua, el bicarbonato y el moco, pero también hay factores que van a afectarlos, como el ácido clorhídrico, la pepsina y las sales biliares, sustancias que en su conjunto van a dar lugar a los jugos gástricos.
Una persona puede perder este equilibrio por diversas causas. Los factores que protegen a los órganos pueden verse afectados por el uso de medicamentos en forma crónica. También se puede perder el equilibrio porque los factores que agreden se incrementan y hacen que se produzca mayor cantidad de ácido clorhídrico.
Las manifestaciones de esta enfermedad son progresivas. En un principio pueden no ser molestas o pueden ser toleradas. Muchos pacientes pueden comenzar con un dolor ardoroso o punzante en la boca del estómago. También pueden tener sensación de vacío incluso después de haber comido o lo que se conoce como hambre dolorosa, lo cual significa que pacientes cuando tienen hambre experimentan dolor en esta región.
Estas molestias se van a ver incrementadas por el ayuno prolongado o por el consumo de sustancias irritantes y por lo general esas molestias van a disminuir después de la ingesta de alimentos, del vómito o de la toma de antiácidos.
Si no se recibe tratamiento, esta enfermedad puede llegar un momento en el que el daño a la mucosa pueda provocar vómitos con sangre o heces alquitranadas, es decir, que las heces se tornen oscuras. Además, esta pérdida de sangre también puede dar lugar a manifestaciones debido a la anemia que produce.
El diagnóstico de esta enfermedad está orientado por esos síntomas pero en caso de falta de respuesta a los tratamientos, pueden aplicarse métodos paraclínicos. Dentro de los más comunes encontramos el uso de la endoscopía, que se trata de la introducción de un tubo plástico hasta llegar a estas zonas y observar el estómago y las estructuras vecinas como el esófago y el duodeno, así como también tomar muestras para analizarlas.
Dentro del tratamiento contamos con diversos medicamentos que disminuyen la acidez del estómago y que ayudan a que ese tejido se repare y se quiten esas molestias. También es necesario que la dieta se modifique, evitando las sustancias irritantes como el alcohol, tabaco y café y en situaciones muy graves es necesaria la intervención quirúrgica para tratar esta enfermedad, ya que puede causar una serie de complicaciones. Entre ellas pueden encontrarse úlceras, que pueden romperse si no se tratan a tiempo, sangrados que pueden volverse crónicos y también pueden dañarse otro órganos, como el esófago o el páncreas.
La prevención va encaminada a la modificación de nuestra dieta para evitar el consumo de sustancias irritantes y situaciones que provoquen estrés.