Doctrina de la Armonía Preestablecida

La Doctrina de la armonía preestablecida es clave dentro de la teoría de las mónadas leibniziana. En el presente vídeo vamos a conocer de que se trata y que papel cumple en este universo repleto de mónadas, según Leibniz.
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Al tema anterior: “la Doctrina de las Mónadas”, le anexaremos otro punto fundamental de la teoría de Leibniz: “la Doctrina de la Armonía preestablecida”.

Cuando hablamos de la Armonía preestablecida, tenemos que entender que para Leibniz, Dios, desde el inicio arregló el mundo, de tal modo en que los cambios en una mónada (aquello por lo que está compuesto el universo) corresponden a los cambios en otras mónadas de su sistema (recordemos que las mónadas están relacionadas entre sí).

En el caso del cuerpo y el alma, podemos decir directamente que estas dos partes no pueden actuar una sobre la otra. Es decir, que cada mónada del cuerpo debe llevar una actividad psíquica de la mónada del alma. Debemos entender las mónadas del cuerpo y del alma como dos relojes sincronizados y de igual forma
Aquí reside la base de la teoría de la “Doctrina de la armonía preestablecida”, en pensar el cuerpo y el alma como dos relojes sincronizados, pero que son elementos diferentes en sí.

Por un lado, el cuerpo actúa como si no hubiese un alma y viceversa. Sin embargo, tanto cuerpo como alma actúan como si uno estuviese influyendo en el otro. De aquí surge la denominación que implementa Leibniz de la armonía preestablecida. Visto de este modo, este filósofo sostendrá metafóricamente que la mónada es como un “trabajador en la ciudad de dios”: la mónada posee actividad, las mónadas actúan. Debemos recordar que Dios, dentro de esta teoría, es pensado como la mónada increada.

En relación con la idea de Dios y siguiendo con esta idea de la armonía preestablecida, en el universo todas las cosas cooperan entre sí, no tanto, porque dios sea la fuente en la que todo procede, sino sobre todo porque, Dios es el fin al que todo tiende y también, es la perfección que el todo busca alcanzar.

Por otro lado, en su teoría, Leibniz trata la “ley de continuidad” que establece que no hay una ruptura en la continuidad de la naturaleza. Además, no hay brecha, separaciones entre minerales, plantas, animales, hombres, etc. Igualmente, plantea a su vez, que aunque los elementos antes enunciados sean diferentes, no existen los opuestos. Esta idea surge, por ejemplo de pensar que los fluidos son sólidos con menor grado de solidez.

Alexander Maya Esplendida explicación...
Porfirio Garcia Santos mi pregunta es la siguientes,, habra un final para el mundo oh para la existencia humana solamente,ya que para mi pensar seria que el mundo bino para existir siempre.
fernando Para la raza humana ignoro su fecha de caducidad, pero para nuestro mundo (planeta) 4.500 millones de años, cuando nuestro sol se concierta en una gigante roja, final garantizado al 100%, siento ser portador de malas noticias. ( Por favor, no mates al mensajero)
hace 6 meses - Me Gusta (0) | Reportar abuso
Néstor Gracias, muy claro!
Carlos ¿Toda mónada creada necesita estar compuesta de "materia" y "forma"? . Gracias, saludos!