Paul Gauguin

Pintor francés, artista polémico y temperamental. En un principio, fue corredor de bolsa, pero pronto se dedicó a la pintura. Luego de abandonar a su esposa e hijos, viajó a Sudamérica y luego permaneció en Tahití, donde exploró el color y encontró el lugar perfecto para desarrollar su creatividad.
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Paul Gauguin (París, 7 de junio de 1848 - Atuona, Islas Marquesas, 9 de mayo de 1903) fue un artista con un carácter muy fuerte, soberbio y temperamental, algo que lo llevaría a pasar por varias situaciones bien particulares a lo largo de su vida. Con el paso de los años empieza a investigar con el color y la pincelada.

En “Lugar de baño” (1886) podemos notar un cierto interés hacia la obra de algunos artistas que ya había conocido, como Camille Pissarro, a quien conoció en el año 1874 y quien le dio algunos elementos para incluir en su trabajo pictórico. Gauguin se había casado con una danesa y habían tenido cinco hijos, pero en 1885 abandona a su familia, lo cual denota su carácter difícil, su desinterés por los demás y su preocupación por el bienestar propio.

“Ancianas de Arles” (1888) es una pintura en la cual presenta una idea mucho más definida de su pintura y de su acercamiento al postimpresionismo y al fauvismo, representando tonalidades muy fuertes con la intención de proponer contrastes muy notorios, por ejemplo las sombras y los distintos grises ejecutados con verdes.

Luego de haber sido agente de bolsa y de haber vivido cómodamente con su familia y sus cinco hijos, y después de haberlos abandonado en Europa para emprender un viaje hacia Panamá en el cual contrae una enfermedad tropical y tiene que regresar a París, Gauguin conoce a Van Gogh. Producto de esa amistad, Gauguin pinta “Van Gogh pintando girasoles” (1888). Alquilan una casa y viven juntos dos meses, un tiempo corto, ya que debido al carácter conflictivo de los dos artistas, no les fue posible llevar la amistad mucho más allá de ese tiempo. De esta convivencia aparentemente sale aquella anécdota en la cual Vincent se corta una oreja debido a una discusión con Gauguin, algo que realmente no quedó demasiado claro.

“Autorretrato con aureola” (1889) es una pintura que muestra un interés por el color más marcado y un desinterés total por la representación tradicional. Gracias a los colores planos y a la idea de la representación infantil y básica en las formas, logra una expresividad largo tiempo buscada, que seguramente encontró también en esos viajes que hizo por el Caribe.

Luego de haber estado en Panamá y de haber contraído algunas enfermedades tropicales, viajó a Martinica para enamorarse de los colores de esta zona del mundo. Ese rezago de la luz y el color caribeño es traducido en obras como “Cristo amarillo”(1889) en la cual continúa su búsqueda por la combinación del color y por esa idea un poco revolucionaria de no pensar mucho en la composición y de dejarse llevar por la emoción, por los trazados y por los contrastes cromáticos. Podemos ver unas montañas bastante amarillas, un cuerpo muy amarillo contrastado con arbustos rojos, y una zona de color que hace de contrapunto en la parte inferior izquierda con dos mujeres retratadas. Gauguin estuvo en exploración permanente acerca de su propia paleta.

“Mujeres de Tahití” muestra esa idea clara de acercarse a la cultura de Tahití, a los colores y a la cotidianidad de éste lugar en el que vivió y que lo atrapó de una manera inexplicable. Esta pintura es parte de una gran serie de pinturas dedicadas a los hombres, mujeres y costumbres del lugar. En 1897 Gauguin tuvo un intento de suicidio, pues había contraído ya varias enfermedades y se encontraba en una situación económica bastante grave. Luego de sobrevivir a este intento de suicidio, vive prácticamente en la miseria durante años hasta el día de su muerte y se sustenta gracias a la pensión que le envía un marchante desde Francia, algo que apenas que alcanza para vivir.

“La llamada” (1902) es una de sus últimas pinturas en la cual aparece esa idea cromática del contraste, una tierra rosa casi fucsia contrastada con unos colores fríos en la parte superior del cuadro, verdes, violetas y azules. Propone a dos mujeres entre estas dos superficies cromáticas importantes. De esta manera, Paul Gauguin se posiciona como un artista irreverente, conflictivo, pero también genial de finales del siglo XIX y principios del XX.

Madelin Alexandra me encanta el arte de paul gauguin